jueves, 25 de mayo de 2023

 

La Dama Escuálida

La justicia, en mi tierra, es una dama escuálida y moribunda, con apenas fuerza suficiente para soportar su propio peso; ¿Es acaso capaz de hacer su tan necesaria labor en semejantes condiciones? La pobre ha sido importunada tantas veces como estrellas en el cielo. Aquellos que se supone debían alimentarle y cuidarle han sido los primeros: los primeros que han cogido su dulzura y han limpiado sus mugres orificios por los que emana su podredumbre con sus blancos y santos mantos. La agonizante dama reclama por una segunda oportunidad, pero aquellos que transitan frente a ella le ignoran y se burlan, y se ríen de su desgracia. Unos pocos se acercan para susurrarle al oído que su penumbra acabará pronto; sin embargo, hay otros que sufren mirándole ahí, a su suerte, en su lecho de muerte, y no pueden hacer más que contemplarle, pues han sido despojados de su voluntad. Otros, en cambio, acampan a sus anchas de manera oportuna cometiendo toda clase de barbarie contra su propia humanidad. Sea por impotencia, por negligencia, por complicidad o por maldad, la dama blanca está muriendo, pero su muerte traerá consigo el caos y la extinción.

Por. Marcelino Rivera

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