Domina Ignorantia
Aquella amante desvergonzada que comparte con el mundo su esencia y que acecha sin piedad a los incautos seres humanos, los envuelve con sus encantos y los arrastra hacia la locura y la perdición, es como aquella espada con doble filo que los expertos temen usar y los atrevidos importunan incansablemente como si no hubiera un mañana.
Esa amante
embustera que vanagloria a los carentes de raciocinio es la misma que nubla la visión
de los forajidos incautos que voluntariamente se embarcan en sus aguas sólo
para acabar entumecidos por su ambición; nos acecha hoy como antes y nos lleva
a la demencia una vez que nos envuelve con su manto de olores tan gratos como
repulsivos.
¿Es que acaso podamos los erguidos tuertos escoger no coincidir con la amante infame? No, definitivamente la cualidad de discernir su esencia para eludir sus placeres y reconocer su tan bello como repugnante rostro no forme parte de la paleta de colores con la que fuimos dibujados por la existencia. ¡Cuidaos todos de la amante infame y sabedle manejar con gallardía y prudencia!
Por Marcelino Rivera
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