miércoles, 8 de junio de 2022

El Dios de los tuertos


 ¿Quién es Dios? – Esa es la cuestión que los herejes inmorales, catalogados como tal por los vulgares, atisban cuestionando la aristocracia de los enajenados y pueriles seres humanos que conforman el pelotón de los pusilánimes, y cuyos miembros son hoy en día tal abundantes como los coacervados.

¿Es que acaso es lícito subyugar el pensamiento y encarcelar la ambición de la natura humana por desvelar el por qué estamos aquí? Los vulgares se hacen los tuertos en su afán de enaltecer los superfluos sabores de la vanagloria y los placeres carnales más mediocres, los cuales no representan la pasión del ser y estar mismo, ni se preocupan por enfrentar la quimera de la vida.

Si aquellos a los que los infames consideran herejes por nadar río arriba y cuestionar el yugo que reprime los instintos nihilistas naturales de nuestra especie osan retar a la podredumbre a la que llaman moral, entonces la herejía es la profesión más noble a la que todo ser humano decente debería aspirar y militar orgulloso.

Por: Marcelino Rivera

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